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Está Zahara en una altura
entre montaña y colina
sentada en la peña dura,
que asoma la cresta obscura
por entre Ronda y Medina.
Cuando encienden los cristianos
de noche hogueras en ella,
no distinguen los paisanos
si son sus fuegos lejanos
luz de atalaya o de estrella.
Y al bajar al Occidente
confunde la luz del sol
las lágrimas de la fuente
y el arnés resplandeciente
del centinela español.
Y si alguna nube errante....
La
sorpresa de Zahara
Romance de 1841
de José Zorrilla
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